Airbnb estrena búsqueda con IA y nuevos servicios sociales

Airbnb estrena búsqueda con IA y nuevos servicios sociales

La actualización de producto de otoño de Airbnb lleva a la compañía en dos direcciones a la vez. En el mundo físico, suma más servicios para competir con los hoteles. En la aplicación, recurre a la IA y a su propia red de usuarios para ayudar a los viajeros a decidir adónde ir y qué hacer.

La novedad estrella es la búsqueda de alojamientos con IA. Junto a ella llegan más servicios durante la estancia y un nuevo conjunto de herramientas sociales basadas en el historial de viajes de los amigos.

Búsqueda con IA, pero sin chatbot

Airbnb ha sido prudente con la IA. Su consejero delegado, Brian Chesky, ha evitado a propósito una interfaz tipo chatbot, y ya dejó caer a principios de año que llegaba la nueva búsqueda. El resultado es un interruptor en la aplicación, no una ventana de conversación.

Con el interruptor activado, los usuarios pueden describir lo que buscan por texto o por voz. La interfaz genera entonces filtros que se ajustan a la petición. Si se escribe "bebé", por ejemplo, aparecen filtros relacionados como cunas, parques infantiles y libros y juguetes para niños.

La IA también aparece en otros puntos:

  1. Puntos destacados del alojamiento. El sistema extrae las características de un anuncio que más encajan con la búsqueda.
  2. Comparación de listas de deseos. Los usuarios pueden comparar los alojamientos guardados mediante resúmenes y reseñas generados por IA.

Chesky presentó el lanzamiento como un primer paso. "Por fin damos nuestro primer paso en la búsqueda con IA", declaró a TechCrunch, y añadió que la compañía tiene previsto iterar "muy rápido" en los próximos meses. Según él, el reto técnico no es la búsqueda en sí, sino lo que hay en juego en el negocio: "No es difícil crear una búsqueda con IA; lo difícil es crear una búsqueda con IA en el comercio electrónico cuando por tu plataforma pasan 100.000 millones de dólares".

También lo dijo sin rodeos: "Cualquiera puede programar una función de búsqueda a base de vibe coding, pero hacer algo que no hunda la tasa de conversión, eso es lo difícil".

Más servicios durante la estancia

El año pasado Airbnb incorporó servicios a su aplicación. La actualización de otoño añade entrega de comidas, lavandería, alquiler de artículos para bebés y amplía la entrega de la compra. También llegarán el alquiler de esquís y de barcos, aunque solo en algunos lugares.

La dirección está clara: Airbnb quiere cubrir una parte mayor de lo que ofrece un hotel, desde la habitación hasta los extras que la rodean.

Los viajes, convertidos en un muro social

La compañía también amplía las funciones sociales que estrenó el año pasado, cuando los usuarios pudieron empezar a conectar con amigos y otros viajeros en la plataforma. El objetivo es fomentar más viajes y más reservas de experiencias, como catas gastronómicas y talleres de artesanía.

Los viajeros pueden ver ahora un mapa construido a partir de los viajes pasados y futuros de sus contactos. Al tocar un viaje, se ve dónde se alojó esa persona y qué experiencias reservó. Quienes prefieran mantener su privacidad pueden optar por no compartir sus viajes.

Airbnb también está creando páginas de barrios. Se nutren de las reseñas de los huéspedes y de otras fuentes para orientar a los viajeros sobre dónde comer y qué hacer.

Nuestro análisis

El detalle más revelador es lo que Airbnb ha decidido no construir. Mientras muchas empresas de consumo se apresuran a poner agentes conversacionales delante de los usuarios - DoorDash, por ejemplo, ya tiene un agente de IA que recibe pedidos por mensaje de texto -, Airbnb ha mantenido la IA dentro de un esquema conocido de búsqueda y filtros. Los comentarios de Chesky sobre las tasas de conversión apuntan a que el motivo es comercial, no técnico. Una interfaz más llamativa que haga la reserva más lenta o menos predecible podría costarle dinero de verdad a un gran mercado.

Esto refleja una división más amplia en la IA de consumo. Algunas empresas tratan el modelo como el producto. Otras lo usan con discreción para mejorar los flujos que ya existen. Airbnb está claramente en el segundo grupo, al menos por ahora.

Habrá que ver a qué ritmo llega de verdad esa iteración prometida y si la búsqueda con IA acaba siendo la opción por defecto en lugar de un interruptor opcional. El mapa social también plantea una pregunta: cuántos usuarios estarán cómodos compartiendo su historial de viajes, aunque exista la opción de no hacerlo.