ChatGPT estrena probador virtual y nueva función Favoritos

ChatGPT estrena probador virtual y nueva función Favoritos

OpenAI vuelve a intentar convertir ChatGPT en un compañero de compras. El jueves, la compañía anunció dos nuevas funciones que se están desplegando a nivel mundial: un probador virtual para ropa y complementos, y una función de Favoritos para guardar productos y consultarlos más tarde.

Ninguna de las dos ideas es nueva en el comercio electrónico. Lo que importa aquí es el contexto. Los asistentes de IA todavía están intentando averiguar qué papel les corresponde en las compras del consumidor, y el historial de la propia OpenAI en este terreno es irregular.

Cómo funciona el probador virtual

La función de probador pide al usuario que suba un selfi o una foto de cuerpo entero. Después, ChatGPT genera una imagen que muestra cómo le podría quedar una prenda o un complemento. En los resultados de compra, la opción aparece como un nuevo botón Try On.

Los usuarios no están limitados a los artículos que propone ChatGPT. Se puede subir la imagen de un producto, como una captura de pantalla de la web de una tienda, y pedirle al asistente que se lo pruebe por ti.

Ambas funciones se basan en ChatGPT Images 2.5, el modelo de imagen que OpenAI lanzó recientemente. La compañía asegura que el modelo ofrece una iluminación más natural y texturas más ricas, sigue las instrucciones de edición con más fiabilidad y genera imágenes con menos espera. Son afirmaciones de OpenAI, y la fuente no incluye pruebas independientes que las respalden.

Favoritos y la Biblioteca

La segunda novedad, Favoritos, permite guardar los productos que se encuentran en una Biblioteca dentro de la aplicación. Según OpenAI, estos artículos guardados se colocan junto a las imágenes creadas con el probador, de modo que las elecciones de productos del usuario y los looks generados acaban en un mismo lugar.

Otras formas de comprar

OpenAI también destacó tareas de compra que van más allá de estos dos nuevos botones. Un usuario puede describir un estilo que quiera probar y pedirle a ChatGPT que encuentre las prendas necesarias para completar el look. Otra opción es subir fotos de conjuntos que llevan famosos y pedirle al asistente que localice artículos parecidos que estén a la venta.

Ese segundo caso de uso sitúa a ChatGPT en un terreno que Pinterest y Google dominan desde hace años. Ambos se han convertido en referentes de inspiración en moda, y ambos pueden transformar esa navegación en ventas para las tiendas online.

Un sector concurrido y desigual

La trayectoria de OpenAI en las compras con IA es corta, pero ya incluye una marcha atrás. Una función anterior de pago instantáneo no dio buenos resultados y la compañía tuvo que cambiar de rumbo.

Otros actores del sector también se han topado con problemas. Instinct, una startup de IA agéntica, empezó hace poco a enviar recomendaciones de productos a los usuarios sin que estos las pidieran. Algunos usuarios consideraron que estas sugerencias proactivas se pasaban de la raya y parecían más publicidad que ayuda.

La competencia es otro problema. Google lanzó su propio probador virtual el año pasado, así que ChatGPT llega por detrás de un rival ya asentado, no por delante.

Nuestra opinión

Este lanzamiento parece una jugada más prudente que el pago instantáneo. En lugar de intentar quedarse con la transacción, OpenAI se centra en las fases previas de la compra: descubrir, visualizar y guardar ideas. Es una posición de menor riesgo y encaja con aquello en lo que los modelos de generación de imágenes ya son buenos.

También encaja en una tendencia más amplia de empresas que integran la IA directamente en tareas cotidianas del consumidor, desde la búsqueda de viajes con IA hasta los pedidos de comida por mensaje de texto. La pregunta común a todos ellos es si la gente quiere de verdad comprar a través de un chatbot en lugar de una aplicación específica o un buscador.

Para los lectores, hay varios puntos que conviene vigilar. Primero, si Images 2.5 está a la altura de lo que promete OpenAI en cuanto a realismo, porque una imagen de prueba que no resulta creíble no sirve para nada. Segundo, cómo reaccionan los usuarios a tener que subir fotos personales para esto, un dilema de privacidad que la fuente no aborda. Tercero, si ChatGPT es capaz de arrebatar el descubrimiento de moda a Pinterest y Google, que ya cuentan tanto con el hábito de los usuarios como con las relaciones con las tiendas. La polémica de Instinct indica que la forma de presentar estas funciones importa tanto como lo que son capaces de hacer. Si la ayuda para comprar empieza a parecer publicidad, los usuarios pueden rebelarse.