Danu Robotics recauda 5 M$ para su robot de reciclaje con IA

Danu Robotics recauda 5 M$ para su robot de reciclaje con IA

Danu Robotics, con sede en Edimburgo, ha cerrado una ronda semilla avanzada de 5 millones de dólares para llevar su robot de reciclaje, H.E.R.O., a más líneas de clasificación. La propuesta es sencilla: separar los residuos más rápido y más barato que las personas a mano, y seguir mejorando el software de la máquina con IA una vez entregada.

La empresa tiene seis años. Su fundadora, Amy Ma, ha dedicado todo ese tiempo a una sola idea, y el producto apenas está llegando ahora al mercado.

Un problema detectado en el vestíbulo de un banco

Antes de fundar Danu, Ma trabajaba como desarrolladora de software en un banco de Londres. La oficina tenía las ventajas que cabe esperar en el sector financiero. También tenía un sistema de reciclaje que no funcionaba: los contenedores separados se vaciaban en la basura general.

"Aunque tienen muchísimo dinero, hay todos esos contenedores de reciclaje distintos que acaban en el mismo sitio", explicó Ma a TechCrunch.

Cuanto más lo miraba, más grande le parecía el problema. Su edificio no era la excepción. En todo el sector, el reciclaje depende a menudo de trabajadores que rebuscan a mano entre flujos de residuos en movimiento para separar los materiales que se pueden reutilizar.

"Vi la tecnología y pensé: podemos hacerlo muchísimo mejor", recuerda Ma.

En qué se diferencia H.E.R.O.

Los robots que separan residuos no son nuevos. Competidores como Glacier y RecycleEye ya venden brazos robóticos, construidos sobre todo en torno a sistemas de succión que atrapan los objetos de la cinta.

Danu toma otro camino en el hardware. H.E.R.O. utiliza una pinza para recoger los objetos en lugar de succión.

Ma ve la diferencia principal en el modelo de negocio. Danu usa la IA para mejorar el software del robot de forma continua, de modo que las máquinas instaladas en la línea de un cliente deberían ir a mejor tras la instalación, en vez de quedarse en el rendimiento que tenían el día del lanzamiento.

Las cifras detrás de la propuesta

Los centros de reciclaje ganan dinero con el material que recuperan. Una máquina que saca de la cinta más material vendible se amortiza de una forma fácil de medir, y Ma cree que eso facilita que un recién llegado demuestre lo que vale.

Sus estimaciones para una planta en funcionamiento son estas:

  • Ingresos adicionales: 485.000 dólares por tener el robot en la línea de clasificación
  • Coste inicial: 160.000 dólares de inversión inicial
  • Coste recurrente: 24.000 dólares al año en tarifas de mantenimiento

Ma asegura que esto es bastante más barato que los sistemas de la competencia y espera que el robot sea también más eficiente. Se trata de cifras de la propia empresa, no de mediciones independientes.

Primeros pasos comerciales

Danu ya cuenta con 500.000 dólares en contratos firmados y cartas de intención de dos grandes clientes. Tiene más de 200 clientes potenciales en su cartera comercial. La empresa apunta a lo que describe como un mercado de 20.000 millones de dólares en clasificación de residuos para reciclaje en Europa y Norteamérica.

La nueva financiación servirá para mantener ese impulso comercial.

Más pequeño, más resistente, portátil

Con las máquinas ya en marcha, el siguiente objetivo de Ma es que el robot sea más resistente, más pequeño y más versátil. Una versión portátil podría funcionar fuera de las plantas de tratamiento de residuos.

"Cuando sea más pequeño, podrá utilizarse como solución de reciclaje independiente en eventos, centros comerciales, hospitales o aeropuertos para reciclar sus residuos en origen", explicó Ma a TechCrunch, "y así es como de verdad podemos cambiar la forma en que gestionamos nuestros residuos de envases".

Danu participará en Startup Battlefield 200 en TechCrunch Disrupt, que se celebra del 13 al 15 de octubre en el Moscone Center de San Francisco.

Nuestra opinión

Danu es un buen ejemplo de una tendencia que vemos una y otra vez: la IA demostrando su valor en trabajos físicos y acotados donde el retorno es fácil de contar. El reciclaje encaja bien en ese perfil, porque el material recuperado se convierte directamente en ingresos. Esto encaja con el avance más amplio de la IA vertical, donde las herramientas especializadas para un sector suelen encontrar compradores antes que las generalistas.

La ronda de 5 millones de dólares es modesta frente a las grandes sumas que llegan a la robótica, como la ronda que estaría preparando FieldAI. Pero el argumento de Danu se apoya menos en la escala y más en las cuentas de la amortización.

Hay tres cosas que conviene vigilar. Primero, si las estimaciones de ingresos se sostienen en plantas reales, ya que por ahora proceden de la empresa. Segundo, cuántos de los más de 200 clientes potenciales acaban firmando contratos. Tercero, si un robot más pequeño y portátil puede funcionar con fiabilidad en entornos caóticos como aeropuertos y hospitales, una prueba mucho más dura que una línea de clasificación controlada.