Espionaje en OpenAI: un chatbot ayudó a crear una grabadora

Espionaje en OpenAI: un chatbot ayudó a crear una grabadora

Un ingeniero de OpenAI fue detenido el 9 de octubre, acusado de colocar una grabadora de audio oculta en una sala de reuniones que utiliza la cúpula de la empresa. Según el escrito de acusación, el propio dispositivo se montó con ayuda de un chatbot de IA, al que se accedió desde una cuenta vinculada a su mujer.

El caso, anunciado por el Departamento de Justicia de EE. UU., combina una acusación de espionaje industrial con una herramienta de IA de consumo que, al parecer, sirvió para construir el equipo de vigilancia.

Lo que sostiene la fiscalía

El sospechoso es Abdulrahman Alfozan, un ciudadano saudí de 35 años que trabajaba como ingeniero en OpenAI desde julio de 2025. Según el comunicado de prensa del Departamento de Justicia, escondió un dispositivo de grabación dentro de un puerto USB de un televisor en una sala de reuniones. El aparato estaba envuelto en papel higiénico.

No era una sala de reuniones cualquiera. Se utilizaba para conversaciones confidenciales sobre investigación, planes de producto y estrategia de negocio, y Alfozan no tenía acceso a ella. Los investigadores encontraron un segundo dispositivo de grabación en su bolsa.

OpenAI lo ha despedido. La empresa ha asegurado que no hay "ningún indicio de que esta persona haya accedido indebidamente a pesos de modelos, código fuente o datos de clientes, ni de que los haya sustraído".

El director del FBI, Kash Patel, calificó la protección de las "innovaciones en superinteligencia" estadounidenses como "una de nuestras máximas prioridades de contrainteligencia". Si es declarado culpable, Alfozan se enfrenta a una pena de hasta cinco años de prisión y a una multa de hasta 250.000 dólares.

El caso se suma a una lista cada vez más larga de batallas judiciales sobre lo que sale de los laboratorios de IA. La semana pasada, un tribunal ordenó a OpenAI entregar registros de contratación de Apple en otra disputa sobre secretos comerciales.

Una grabadora hecha a base de prompts

El detalle más llamativo es cómo se fabricó presuntamente el dispositivo. El escrito de acusación afirma que Alfozan usó "un chatbot" para construirlo. No especifica cuál, así que no está confirmado que se tratara de ChatGPT.

Entre el 24 y el 30 de septiembre, desde una cuenta de chatbot vinculada a su mujer se introdujo una serie de instrucciones. Según el escrito de acusación, trataban sobre:

  • cómo construir una "grabadora de audio continua"
  • cómo ajustar la conectividad wifi
  • cómo mejorar "el audio y la escucha en directo"
  • cómo cifrar la tarjeta SD

La fiscalía sostiene que esa cuenta compartía varios identificadores con la cuenta de chatbot del propio Alfozan. Algunas instrucciones también hacían referencia directa al dispositivo de grabación que se recuperó después, incluida su dirección MAC, el identificador de hardware que se asigna a un aparato con conexión de red.

Dicho de otro modo: un ingeniero de una de las principales empresas de IA del mundo está acusado de haberse fabricado su propio equipo de espionaje mediante "vibe-coding", es decir, describiendo en lenguaje corriente lo que quería y dejando que un chatbot se encargara de la parte técnica. Usar la cuenta de un familiar no sirvió para ocultar gran cosa. Los identificadores coincidentes y los detalles concretos del dispositivo que aparecían en las instrucciones dejaron un rastro evidente.

La conexión con el Golfo

La detención se produce en un momento en que los vínculos de OpenAI con los países del Golfo llevan años estrechándose, impulsados por la creciente necesidad de capital e infraestructura de la empresa. Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí son los principales actores.

MGX, una sociedad de inversión emiratí, ha figurado en varias ocasiones como socio o financiador de OpenAI, también en el proyecto de infraestructura Stargate. En mayo de 2025, OpenAI y G42, una empresa de IA con sede en Abu Dabi, anunciaron "Stargate UAE", un proyecto pensado para ofrecer ChatGPT gratis en todo el país. Ese plan dependía de un acuerdo con el Gobierno de Trump que permitía enviar a la región hasta 500.000 chips de IA de alto rendimiento al año. Supuso una ruptura clara con las restricciones a la exportación introducidas durante la presidencia de Biden.

Las fuentes no vinculan los presuntos actos de Alfozan con ningún gobierno ni empresa. Los cargos, tal y como se han descrito, se refieren a los dispositivos de grabación y a la forma en que se construyeron.

Nuestro análisis

En este caso confluyen dos cuestiones distintas. La primera es la seguridad física en los laboratorios de IA. El comunicado de OpenAI se centra en los pesos de los modelos, el código fuente y los datos de clientes, pero aquí el objetivo era una sala en la que la dirección hablaba de estrategia. Las conversaciones pueden ser tan sensibles como el código, y bastó un dispositivo barato e improvisado para ponerlas en peligro.

La segunda es hasta qué punto los asistentes de IA facilitan la creación de herramientas como esta. Ese patrón también aparece en casos como el de las herramientas de IA que permitieron a un solo atacante vulnerar bancos coreanos. El mismo historial de instrucciones que, al parecer, ayudó a montar la grabadora acabó convirtiéndose en prueba. Esto apunta a que los registros de los chatbots podrían ganar peso en los procesos penales, junto a los informes sobre usos indebidos que las empresas de IA ya publican.

Quedan varias preguntas abiertas. Todavía no se sabe qué chatbot se utilizó, si sus salvaguardas deberían haber detectado esas instrucciones ni si el caso influirá en cómo las autoridades estadounidenses y los laboratorios de IA examinan a su personal a medida que se estrechan las alianzas con el Golfo.